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El
Arte de la Oratoria (2da Parte)
Por: Abel Cortese
En la anterior edición de esta revista hablábamos
sobre la importancia de la oratoria, las clases de discursos, clases
de oradores y las características de la voz entre otras cosas.
En esta edición, completamos el mencionado artículo
con algunos consejos sobre los cuales se debe basar un orador para
tener éxito en su presentación:
La preparación
“Todo discurso bien preparado está ya pronunciado en
sus nueve décimas partes” (Dale Carnegie)
Si se quiere hablar bien hay que pagar el precio debido. Hay que
trabajar, pensar
y practicar. Nadie ha encontrado nunca un sustituto satisfactorio
para la inteligencia, ni para la preparación.
“Si tengo que dirigir un discurso de dos horas, empleo diez
minutos en su preparación. Si se trata de un discurso de
diez minutos, entonces me lleva dos horas.... Así se expresaba
nada menos que Winston Churchill.
Además del qué se dirá, es enorme la importancia
del cómo habrá de decirse.
Y aquí interviene lo más importante que puede esgrimirse
en un diálogo o un discurso: el arte de interesar. En la
preparación de una clase o discurso hay que dar mucho más
tiempo a buscar medios de suscitar el interés que el que
se dio al estudio del tema.
La buena preparación también aumenta la claridad
de nuestro pensamiento y de nuestra expresión. Recordemos
el viejo aforismo que dice: “Si la fuente nace turbia, no
irán claros los arroyos”.
Las pausas
Considere el uso de la pausa como un arma de gran importancia en
el arsenal que representa el dominio del ritmo. El espacio entre
palabras, frases o pensamientos, no se debe “emborronar”
con sonidos tan desagradables como "eee...". Utilizar
"eee..." o "mmm...", es humano; pero utilizar
la pausa, desnuda de todo sonido, es divino.
El elemento más difícil, de mayor utilidad y menos
apreciado en el arte de la oratoria,
es el silencio. La pausa correctamente medida, demuestra confianza
y reflexión.
A la inversa: los presentadores de cualquier medio que se despachan
con demasiada velocidad, llegarán último.
Las pausas son un excelente recurso para enfatizar. Permiten también
mantener y controlar la atención.
Algunos consejos a tener en cuenta
• No distraiga al auditorio con algún detalle de atuendo,
o al jugar con algún objeto.
• No diga absolutamente todo lo que se sabe, para permitir
al público hacer preguntas y participar.
• En una conversación múltiple, ligar lo que
se va a decir con lo último que se dijo.
• No olvide que la articulación o pronunciación
es de capital importancia. Si
advierte dificultades en esto, procure escucharse en una cinta para
precisar
sus defectos.
• Tenga cuidado con las muletillas, los términos de
relleno trillados, las expre-
siones restrictivas o negativas ("puede que no esté
de acuerdo conmigo", "puede que no sea lo que usted esperaba",
etc.).
• El mejor lenguaje es el directo y afirmativo. También
el coloquial.
• Use un estilo inclusivo, haciendo participar al o a los
interlocutores.
• Si es de su conocimiento, vincule el tema del que va a hablar
con aquéllo por lo que los oyentes sienten mayor interés.
Exprésese siempre en forma positiva
El Dr. Herbert Clark, psicólogo de la Universidad John Hopkins,
hizo el sorprendente descubrimiento de que a una persona común
le lleva un 48 por ciento más de tiempo comprender una frase
en forma negativa que en forma positiva. Por lo tanto, se confirma
científicamente algo que se sabía en forma empírica:
la más eficaz comunica-ción consiste en hacer afirmaciones
positivas.
Visto esto, comenzar una exposición siempre con frases positivas.
Y si es necesario dar un mensaje negativo a una persona, para amortiguar
su impacto rodearlo con frases positivas.” |