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Editorial
El programa estrella del actual gobierno es la construcción
de carreteras. Este programa no solamente generará miles
de empleos, sino que además disminuirá los costos
de transporte, haciendo más competitivos los productos de
las regiones que se beneficien con las nuevas vías de comunicación.
Asimismo, la construcción económica del país,
incrementando de manera indirecta el nivel de vida de decenas y
tal vez de cientos de miles de ciudadanos, hoy marginados.
El éxito o fracaso del plan de carreteras denominado “Victor
Paz Estensoro” está principalmente en manos de Servicio
Nacional de Caminos (SNC). Esta institución prácticamente
ha culminado un proceso para contar con personal idóneo e
independiente de la influencia partidaria; no obstante, es notaria
la lentitud con que avanzan los proyectos de carreteras.
Se cree equivocadamente que lo que demora los proyectos es el largo
y complicado proceso de licitación de los mismos. Ante esta
equivocada percepción, se han dictado normas que hagan más
ágil dicho proceso, creyendo que con ello se estaba dando
una solución definitiva al problema.
Por una parte, la evidencia muestra que varios proyectos que ya
se han licitado y adjudicado, presentan ya un considerable retraso
en el cronograma de ejecución. Transcurren varios meses para
firmar el contrato con las empresas adjudicatarias y otros tantos
para desembolsar el primer pago. Lo mismo ocurre con las planillas
de avance de obra y otro tanto con la aprobación de modificaciones
y/o solución de problemas que se presentan en el transcurso
de la construcción de las carreteras.
Por otra parte, por más que el SNC tenga mayor voluntad
de agilizar la ejecución de los proyectos, nada puede hacer
si no cuenta con los recursos económicos necesarios. Si el
estado, a través del Ministerio de Hacienda no desembolsa
los montos comprometidos de una manera oportuna, todos los esfuerzos
son vanos.
En el pasado ya ha ocurrido más de una vez que los fondos
originalmente destinados a la construcción de una carretera
fueron utilizados en otros proyectos por la presión de uno
más sectores. Posteriormente, cuando el SNC pretendió
iniciar los trabajos de construcción de la carretera, simplemente
no se disponía de los recursos para hacerlo
Creemos que con el propósito de que se cumpla el plan de
construcción de carreteras, por una parte, el SNC debería
realizar una revisión y ajustar sus procesos internos para
ser más eficiente; y por otra, el gobierno debería
darle a este tema la prioridad que tanto pregona a la hora de los
discursos.
Armando Gumucio Karstulovic
Gerente General SOBOCE S.A. |