Editorial
La población en general ha visto con buenos ojos las propuestas
contenidas en el denominado "Plan Bolivia" planteado por
el nuevo gobierno. Sin embargo, acostumbrados como estamos los bolivianos
a las promesas que no siempre se cumplen, el agrado también
está acompañado de un mayor o menor grado de escepticismo.
Algunos aspectos del Plan Bolivia, como la conexión masiva
de gas domiciliario y la construcción de viviendas, carreteras
y canales de riego, si se llevan a acabo, permitirán que
el sector de la construcción salga finalmente de la profunda
recesión en la que actualmente se desenvuelve. Es más,
si la ejecución del plan en estos acápites se realiza
en su totalidad y en los plazos previstos, no dudamos en predecir
que el sector crecerá a un ritmo mayor que el que se observó
en la década de 1990.
No obstante, se trata sin duda de proyectos cuya cristalización
no ha de ser fácil. Se requerirá gestionar importantes
financiamientos ante organismos internacionales y países
amigos; los altos ejecutivos del gobierno deberán demostrar
una gran capacidad de gestión y todo el aparato del Estado
tendrá que trabajar a marchas forzadas para lograr cumplir
los cronogramas que de hecho serán de ser muy exigentes.
Todo ello en un entorno político complejo, agravado por las
reivindicaciones, a menudo excesivas, de sectores con gran capacidad
de presión.
No obstante, se trata sin duda de proyectos cuya cristalización
no ha de ser fácil. Se requerirá gestionar importantes
financiamientos ante organismos internacionales y países
amigos; los altos ejecutivos del gobierno deberán demostrar
una gran capacidad de gestión y todo el aparato del Estado
tendrá que trabajar a marchas forzadas para lograr cumplir
los cronogramas que de hecho serán de ser muy exigentes.
Todo ello en un entorno político complejo, agravado por las
reivindicaciones, a menudo excesivas, de sectores con gran capacidad
de presión.
Armando Gumucio Karstulovic
Gerente General SOBOCE S.A. |