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Año 3 No. 4 Mayo 2002

Pavimento rígido en tramo Oruro-Toledo

El pavimento rígido es utilizado en el mundo entero como sinónimo de desarrollo y progreso por las muchas ventajas que éste ofrece sobre otros métodos de pavimentación. En Estados Unidos ya lleva más de 100 años en su empleo y continuo desarrollo y es la base de su sistema interestatal de carreteras.

En América del Sur, algunos países cuentan con más de 20 años de experiencia en la construcción de sus redes de carreteras con pavimento rígido. Bolivia recién hace unos años empezó a interesarse en este tipo de técnica, comenzando con el pavimentado de extensas superficies en calles y avenidas de sus ciudades capitales, pero sin optar al mismo tiempo por este método en carreteras. La ciudad de Santa Cruz es considerada como pionera en utilizar esta técnica en gran escala, con más de tres millones de metros cuadrados hasta el año 2001; le sigue Cochabamba, con más de un millón de metros cuadrados.

Otras ciudades en las que se ha dado gran impulso al pavimento rígido son Sucre, Potosí, Caranavi, Achacachi, San Borja, mientras que la ciudad de El Alto ya comenzó este proceso y se tiene planeado pavimentar más de 400,000 metros cuadrados entre agosto de 2002 y enero de 2003.

Ahora, SOBOCE S.A. es ejecutor de un proyecto de pavimento rígido, como parte del Consorcio Toledo que tiene además la participación de la empresa Illimani de La Paz y la orureña CONOC. La obra fue adjudicada por el Directorio Ejecutivo del Servicio Nacional de Caminos (SENAC). Este tramo es parte de la carretera hasta la localidad fronteriza de Pisiga, que se constituye en un importante corredor de exportación hacia el Puerto de Iquique en Chile. La longitud total del tramo es de 37.8 km. y actualmente se encuentra en plena ejecución.

Para ejecutar este proyecto, el gobierno de Bolivia ha recibido de la Corporación Andina de Fomento (CAF) un financiamiento del 70% a través del Préstamo CAF-307 para el proyecto denominado “Mejoramiento y Pavimentación de la carretera Oruro – Toledo”. El restante 30% corresponde a la contraparte nacional a ser cubierta con recursos del Tesoro General de la Nación.

La construcción de esta vía comprende un paquete estructural de 22 cm. de espesor de pavimento rígido (hormigón), un ancho de ocho metros y bermas de 0.80 m. a cada lado.

 

Tuto visitó el proyecto Oruro - Toledo

A los pocos días de iniciarse los trabajos de pavimentación, el Presidente de la República, Ing. Jorge Quiroga Ramírez, hizo una visita de inspección acompañado del Presidente del Servicio Nacional de Caminos, Lic. José María Bakovic y autoridades del departamento de Oruro.

En la oportunidad, el Presidente resaltó la importancia de que las carreteras se construyan con pavimento rígido, ya que éste garantiza su duración.

 

Técnica constructiva

La primera parte consiste en preparar la capa base, operación que requiere remover la capa superficial y compactar el suelo. También conocida como la preparación de la sub-rasante, esta etapa comprende todas las operaciones necesarias para obtener una superficie de apoyo del pavimento que sea lisa, compacta y homogénea. Una vez preparada la sub-rasante, se puede proceder al colocado del hormigón, para lo cual existen dos métodos de construcción: con formas fijas (encofrados) y con pavimentadora de moldes deslizantes, esta última es la que se emplea en el tramo Oruro – Toledo.

La pavimentadora deslizante no requiere de encofrados. La máquina extiende, compacta y termina el hormigón en una sola pasada.

Sobre la capa base, y mientras la misma mantenga sus condiciones de estabilidad y humedad, se coloca el hormigón, en descargas sucesivas, distribuyéndolo en todo el ancho de la calzada o faja a hormigonar y con un espesor tal que, al compactarlo, resulte el indicado para el pavimento en las especificaciones del proyecto, que alcanza a 22 cm.

Una vez compactado el hormigón, se procede a la fase de terminación del mismo, dando a la superficie características de textura tales que al mismo tiempo faciliten el rodamiento y la hagan antideslizante. Para el alisado, se utilizan frotachos metálicos, los cuales son manejados en forma transversal al pavimento de tal manera que prácticamente flotan en la superficie del hormigón aún fresco.

Para la terminación se usa una faja humedecida sobre la losa vaciada. Este trabajo da a la superficie una textura longitudinal arenosa. Después de la operación anterior, se efectúa un terminado con el empleo de un cepillo metálico con cerdas aceradas el cual se pasa perpendicularmente al eje longitudinal de la losa.

Para finalizar con el trabajo, en los pavimentos rígidos es muy importante el curado del hormigón para evitar la retracción temprana, por lo que resulta conveniente y económico el uso de una membrana de curado, pues el pavimento debe mantenerse húmedo al menos los primeros siete días. Esta membrana de curado se la aplica de forma uniforme en toda la superficie para evitar la evaporación del agua.

Como el vaciado de la losa se realiza en forma continua, es necesario realizar cortes cada cierta distancia, con una profundidad de la tercera o cuarta parte del total del espesor, con el objetivo de evitar que aparezcan fisuras que dañarían el aspecto del pavimento.

Para pavimentos que deban soportar un alto tráfico de vehículos, como es el caso de este tramo, se utilizan además armaduras de acero liso colocadas entre losas, en el mismo lugar de los cortes, con el objetivo de que las cargas de los vehículos se transmitan de losa a losa, reduciendo así las tensiones sobre el suelo y absorbiendo los movimientos horizontales.

Finalmente, se procede al sellado de las juntas, utilizando materiales que evitan el ingreso de agua por las mismas.

La apertura al tráfico se debe efectuar por etapas, pues es necesario que el hormigón alcance toda su resistencia, esto es a los 28 días del vaciado.

Una característica adicional de esta carretera es que se utilizan “soñolizadores”, que son marcas laterales en el hormigón con el objetivo de alertar a los conductores con una vibración en caso que los vehículos lleguen al borde lateral.

 

Plantas de hormigón

SOBOCE S.A. trasladó a la localidad de Challacollo dos plantas dosificadoras-mezcladoras, con capacidades de 80 y 60 m3/hora, respectivamente, logrando la mayor capacidad instalada en un solo lugar dentro de cualquier proyecto de pavimento rígido, a nivel nacional.

El cemento utilizado es el Viacha Especial IP-40, provisto directamente de la planta de Viacha en “big-bags” o maxi-sacos de dos toneladas de capacidad, y esperándose una provisión máxima de hasta 350 toneladas por día.

Las plantas de hormigón están ubicadas en el centro geométrico del tramo Oruro-Toledo, de tal manera de optimizar los movimientos de los agregados, equipo y personal que trabaja en ellas.

Ventajas del pavimento rígido

  • Menor costo total, incluyendo construcción y mantenimiento.
  • Larga vida útil (más de 20 años).
  • Menor costo de iluminación.
  • Uso de materia prima nacional.
  • Ahorro de divisas.
  • Indeformabilidad. El hormigón no se deforma en las zonas de frenado y arranque de los vehículos.
  • Mejor drenaje superficial, no se deforma ni encharca.
  • Seguridad. Menor posibilidad de deslizamiento de vehículos en superficies mojadas.
  • El pavimento rígido no contamina, a diferencia del pavimento asfáltico.
  • El pavimento es más fácil de reparar: uso de aditivos bajo cualquier condición climática con rapidez y eficiencia.