Fuente:
El Diario, Martes 10, mayo 2005
Un ritual andino sirvió ayer de
marco para iniciar la segunda fase de los trabajos de
excavación de la pirámide de Akapana, ubicada
en la población de Tiwanaku a 71 kilómetros
de la ciudad de La Paz.
Los pobladores aprovecharon la oportunidad
para pedir a la Pachamama buena suerte y que termine con
éxito la ejecución de las obras que se extenderán
por cinco meses con una inversión de más
de 100 mil dólares.
En medio de amplia expectativa, las autoridades
de los viceministerios de Cultura y Turismo, junto al
representante de la Corporación Andina de Fomento
(CAF), José Carrera; el presidente de la Sociedad
Boliviana de Cemento (Soboce), Samuel Doria Medina, y
los representantes locales dieron inicio al proyecto.
El plan tiene previsto continuar con las
labores de excavación arqueológica y conservación
comenzadas en 2004. El trabajo proseguirá desde
los sectores abiertos anteriormente, pero se dará
mayor énfasis a los sitios hallados en los muros
este y oeste.
Entre los objetivos de la fase se incluye
recuperar los puntos de referencia logrados en el levantamiento
topográfico de la pasada gestión y colocar
estacas para delimitar la zona de intervención
y las diferentes unidades en que se realizará el
trabajo, entre otros aspectos.
Por otro lado, se tiene previsto recolectar
el material cultural que pudiera existir en el área
de intervención, lavar y numerar los objetos arqueológicos
que sean hallados, limpiar la vegetación del área
en cuestión, conservar "in situ" las
estructuras asociadas y efectuar estudios de restos humanos
y ofrendas asociadas a la pirámide de Akapana.
Según explicaron los responsables
de la Dirección Nacional de Arqueología
(DINAR), sobre la base de los resultados obtenidos en
la pasada gestión se manejará la tierra
proveniente de las excavaciones sin afectar el entorno
y la ecología de la zona. Parte del excedente de
la tierra será reciclada en la conservación
de la estructura.
En cuanto al tránsito de los turistas,
las autoridades de Tiwanaku explicaron que se generará
un circuito alternativo que no afectará la normal
circulación de los visitantes durante el tiempo
que duren los trabajos. Ello significa que se creará
vías de circulación que no entorpezcan el
trabajo arqueológico.
En medio de la alegría generada
por la inauguración de la segunda fase de excavaciones,
el alcalde de Tiwanaku, Lino Condori, agradeció
el desprendimiento de la CAF y de Soboce, por hacer realidad
la concreción de los trabajos que serán
de beneficio para los comunarios de la zona.
El representante de la CAF, José
Carrera, resaltó la importancia que tiene el proyecto
para ese organismo internacional y la región, por
lo que se comprometió a mantener el apoyo para
el rescate del legado de la cultura boliviana. "Tiwanaku
no sólo es importante por su cultura, sino por
imagen y esplendor", aseveró.
Por su parte, el empresario cementero
Samuel Doria Medina explicó a la comunidad que
por "primera vez" se realiza un trabajo serio,
en el que se invertirá 100 mil dólares para
avanzar en las excavaciones al frente de la pirámide.
Asimismo, destacó que las obras
harán posible que se cree empleo para los pobladores
de la región, a quienes solicitó emprender
negocios, como hoteles y restaurantes, para satisfacer
las demandas de los turistas.
La primera fase de las excavaciones fue
comenzada en mayo de 2004. Los resultados de las primeras
investigaciones en Akapana brindaron importantes evidencias
que permitirán enriquecer los estudios sobre el
desarrollo de la organización sociopolítica
del estado urbano preindustrial y conocer más sobre
el principal centro de ceremonias y culto del imperio
de Tiwanaku.
La pirámide de Akapana es una imponente
estructura piramidal, con 800 metros de perímetro,
siete terrazas escalonadas y 18 metros de altura. En su
cima, de acuerdo a las crónicas, existían
bellas edificaciones. Los muros de sostén de la
primera terraza fueron revestidos con piedra almohadillada
y los siguientes con sillares de litos canteados en perfecto
corte. Estas diferencias en cuanto a técnica constructiva
hacen presumir que la obra fue completada en bastante
tiempo.
En la cima existía un templete
semisubterráneo que habría tenido una planta
cruciforme escalonada a la manera de una cruz andina.
En el Siglo XVIII, el español Oyaldeburo excavó
la pirámide, en busca de tesoros, horadándola
desde la cima y echando los escombros a los costados.
El acceso principal al monumento se halla ubicado al oeste,
donde existían sobre pedestales y piezas esculpidas
en basalto negro del famoso "hombre puma" denominado
también "Chachapuma".