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Akapana era un templo para sacrificios humanos

La Prensa, 22 de noviembre de 2004

Con 890 metros cuadrados excavados, una escalinata restaurada y el hallazgo de restos de víctimas humanas sin cabeza ni manos concluye la primera fase de las excavaciones de la pirámide de Akapana, afirmó ayer el director de la Unidad Nacional de Arqueología (Unar), Javier Escalante.

Esto confirma que el área es un sitio religioso ceremonial y que en el periodo terminal de la cultura tiwanakota los guerreros se premiaban con las “cabezas trofeo”, según las explicaciones del Director de la Unar y el viceministro de Cultura, Fernando Cajías.

La segunda etapa del proyecto empezará en mayo de 2005 y ya se tienen comprometidos 100 mil dólares, lo que permitirá triplicar el trabajo realizado esta gestión en el área arqueológica.

Las excavaciones de Akapana son parte del programa Cultura para el desarrollo que respaldan financieramente la Corporación Andina de Fomento, Soboce, el Ministerio de Desarrollo Económico y el municipio de Tiwanaku

Sacrificios

Durante las excavaciones realizadas en Akapana se hallaron una gran cantidad de restos de sacrificios humanos relacionados con la estructura de la pirámide, explicó Escalante.

“Esto hace ver que todo el área es un sitio religioso ceremonial y este sistema viene a ser del último periodo de Tiwanaku, cuando esta cultura deja de ser un Estado religioso geográfico y se transforma en militar”, sostuvo el arqueólogo.

El Director de la Unar explicó que los restos humanos decapitados y desmembrados (sin las manos) se encontraron en dos sectores diferentes. Según Escalante, vestigios de este tipo de sacrificios sólo se encontraron en Akapana.

Por su parte, Cajías destacó que estos hallazgos permiten plantear varios elementos para la discusión científica.

“La forma de estos esqueletos demuestra la mutilación (de manos y cabezas) que concuerda con el sentido de la cerámica, incluso la figura en la Puerta del Sol y del templete semisubterráneo, de las cabezas trofeo, que se decapitaban a los enemigos para tener las cabezas trofeo”, afirmó el Viceministro.

Sin embargo, recordó que muchas religiones realizaron sacrificios humanos, por lo que esta práctica no desmerece el valor de la cultura tiwanakota.

Gran avance

El Director de la Unar manifestó su satisfacción por los avances de las excavaciones en Akapana que abarcaron las áreas este, noroeste, norte y oeste.

“Son 890 metros cuadrados excavados, 2000 mil metros cúbicos de profundidad, limpieza y conservación del área excavada, y se despejaron tanto el primer como el segundo muro”.

En el sector oeste, se emprendieron tareas de conservación en el primer tramo de la escalinata.

Esta escalinata restaurada tiene siete niveles y un atrio pequeño en forma de “u”. La cantidad de los escalones coincide con el número de plataformas de la pirámide.

El proyecto Akapana, que comprende cinco años de duración y una inversión de 160 mil dólares al año, tiene el objetivo de descubrir y restaurar toda la pirámide. En los tres meses de excavaciones de la primera fase se invirtieron 40 mil dólares, 30 mil para los sueldos de trabajadores y técnicos de la Unar y diez mil para materiales e insumos.