La
Epoca, Miércoles 7 de julio, 2004
En
cien años de excavaciones y trabajos arqueológicos
sólo se ha logrado descubrir un 20 por ciento del
total de las ruinas que formaban parte de la urbe de Tiwanacu.
Pero dentro de poco se podrá ver el verdadero esplendor
y grandeza de la civilización tiwanacota gracias
al Plan de Manejo Arqueológico de Tiwanaku. Actualmente,
este proyecto se encuentra en la etapa de la pre-excavación
realizando proyectos de prospección geofísica,
o sea, estudiar el terreno a ser excavado para ver si
en su interior existen grandes estructuras o construcciones
y durará al menos seis años.
Este plan fue preparado por una comisión internacional
conformada por la arqueóloga mexicana Linda Manzanilla;
el director de la Dirección Nacional de Arqueología
(DINAR), Javier Escalante, y el arqueólogo de la
UMSA Juan Albarracín. El mismo contará con
el financiamiento de la cooperación japonesa y
ya cuenta con presupuesto asignado por la Unesco, pese
a que ya cerró sus oficinas en nuestro país.
La pirámide de Akapana, una de las ruinas tiwanacotas,
será parte de los objetivos del plan. Para develar
los misterios en su totalidad de esta pirámide
de 18 metros de altura, que permanece en gran medida bajo
tierra, se necesitan al menos cuatro millones de dólares,
cifra calculada luego de la visita de la arqueóloga
mexicana Linda Manzanilla, que realizó trabajos
en Egipto y Tenochtitlán.
Lo nuevo
Según los estudios de esta experta, lo que se
busca es desentrañar los enigmas relativos al significado
del carácter dual que es posible observar en la
parte descubierta de la pirámide, considerada el
principal centro de poder de la ancestral ciudad. Según
explicó, en torno a la pirámide existen
dos áreas de culto, al sur se encontraba el sector
de los cóndores y al norte el de los pumas, encontrándose
similitudes con la simetría de la cultura azteca,
en cuyos centros ceremoniales se encontraron divisiones
para los guerreros puma y los guerreros águila.
La arqueóloga, que periódicamente llega
a nuestro país, participa en las excavaciones de
Akapana en el marco del Plan de Manejo Arquelógico
de Tiwanaku y cree poder encontrar plazas con sistemas
hidráulicos y templos, quizás con tesoros
porque se cree que en Akapana existe un hueco que fue
agrandado en la Colonia para extraer tesoros.
Además se establecerá la existencia de
un patio que captaba agua de la lluvia a través
de un sistema hidráulico, algo que pocas civilizaciones
en el mundo desarrollaron.
Por su parte, el director de la Dirección Nacional
de Arqueología (Dinar), Javier Escalante, estima
que tendrán que pasar muchos años más
para descubrir la totalidad de la infraestructura que
forma parte de las ruinas de Tiwanacu. “Además
de las estructuras monumentales ya encontradas, ahora
faltan desenterrar y encontrar las estructuras habitacionales
que aún se desconoce su actual ubicación”,
dijo.
Develando varios misterios
Pero eso no es todo, Escalante sostuvo que estas excavaciones
confirmarán o desecharán la teoría
de la existencia de una gran plaza que rodea a la pirámide
en su parte inferior.
Este plan contempla la realización de exploraciones,
excavaciones, conservación, capacitación
de recursos humanos y la protección del legado
cultural.
Tiwanacu, a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz
y a diez kilómetros de las orillas del lago Titicaca,
es una planicie donde actualmente se destacan impresionantes
esculturas líticas o de piedra, como el Templo
de Kalasasaya, el Monolito Ponce, el Templete Semisubterráneo,
las pirámides de Pumapunko y Akapana, Kantatallita,
Kerikala, Putuni, la Puerta del Sol y la Puerta de la
Luna.
El espacio cívico ceremonial de Tiwanaku se extiende
sobre una superficie de 600 hectáreas y se la ha
catalogado como una construcción de gran perfección.
De ese espacio, sólo 27 hectáreas se conocen
actualmente, donde se levantan las estructuras religiosas.
La depredación del material
Al respecto, uno de los arqueólogos bolivianos
más reconocidos por su labor, Carlos Ponce Sanginés,
sostiene que aún falta mucho por trabajar en el
complejo de las ruinas tiwanacotas porque Pumapunku era
una pirámide escalonada que tenía siete
terrazas, de las que quedan vestigios más o menos
bien conservados en dos de las primeras, de la tercera
algo y de las restantes han desaparecido. “Entonces,
un trabajo en Akapana, dado su magnitud, requiere una
fuerte inversión porque habría que restaurar
totalmente desde la tercera terraza para arriba. Por diversas
circunstancias, por depredación, por el tiempo,
la parte superior se ha ido desplomando y ha desaparecido
material, no hay que olvidar la depredación que
se llevó material de Akapana para hacer los puentes
de la ferrocarril de Guaqui-La Paz, entonces es un trabajo
muy serio, tanto por la magnitud de lo que hay que excavar,
como por la magnitud de lo que habría que restaurar”,
señaló el arqueólogo. El material
de Tiwanacu también sirvió para la construcción
de varias calles en La Paz.
Recientes excavaciones en Pumapunku, compuesta por inmensos
bloques líticos (algunos con más de 130
toneladas de peso) otrora piso del templo que allí
se habría erigido, han determinado la existencia
de un canal de desagüe que partiendo de la cima del
edificio piramidal se dirige en direcciones de norte y
sur con declives arquitectónicamente perfectos.