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Desarrollo que llega a la gente

Fuente: SYNERGIA - HUELLAS, 5 de agosto del 2004

María Quenta es una joven de 15 años que vive en una comunidad cercana a la localidad de Calamarca (distante 70 km de ciudad de La Paz). Camina a diario un largo trecho para asistir a la escuela y hoy acelera el paso porque en el pueblo habrá fiesta, asistirán las autoridades originarias y hasta un Ministro, un señor que trabaja junto al Presidente. Ella nunca ha visto a ningún ministro.

Le falta tres años para terminar el bachillerato, pero su futuro es incierto. Ella quisiera ser maestra, como su profesor José, quien hace reír a todos los alumnos, tiene paciencia para enseñar y contagia optimismo y alegría. Sin embargo, en cualquier momento María podría dejar la escuela si su familia decide que lo haga para ayudar en casa. Después podría casarse, encontrar un buen marido, tener hijos, pero sus perspectivas no mejorarían mucho, pues no hay trabajo para los jóvenes, menos para las mujeres. Ella no lo sabe, pero la zona en que vive tiene elevados índices de mortalidad materno-infantil, y ella o sus hijos son potenciales candidatos a engrosar las estadísticas.

Es un día especial en Calamarca porque se ponen en marcha varios proyectos de impacto directo en las condiciones de vida de los habitantes de esta población aymara, y que tienen como principal fortaleza la participación de distintos actores: la iniciativa privada por medio de fundaciones, organizaciones gubernamentales y de una universidad; el gobierno local mediante su alcaldía; la cooperación internacional, a través de la CAF. Y lo más importante, está la comunidad campesina local, principal actor de su propio desarrollo con el aporte de valores culturales y de una rica tradición. Allí se ejecutará un Programa Educativo Integral orientado a mejorar el acceso a la educación, aumentar los períodos de per manencia escolar e introducir factores socio-culturales que desalienten la deserción o el rezago estudiantil. Es un programa orientado a combatir la pobreza y aliviar la exclusión social.

Se capacitará a los actuales maestros en técnicas de enseñanza. La comunidad tendrá par ticipación en decisiones referidas a la material educativa: currículo intercultural y bilingüe aymara-castellano; los bachilleres serán adiestrados como maestros y maestras de nivel inicial (kinder) o como técnicos superiores en distintas ramas para que aprendan un of icio que les permita generar ingresos. María podría
hacer realidad su sueño de convertirse en maestra. Se aplicarán principios de equidad de género, lo que favorecerá la inclusión de las mujeres de la comunidad como elementos proactivos en la toma de decisiones que afectan el futuro de la comunidad.

En este esfuerzo trabajan unidas la Corporación Andina de Fomento, la Fundación Eco Pueblo y la Universidad de Aquino (UDABOL). Las dos primeras tienen ya una relación de cooperación de larga data e impulsaron juntas la instalación de un Telecentro, que ha per mitido la incorporación de la población aymara inf antil, juvenil y adulta al uso de las nuevas tecnologías de infor mación.

Calamarca tiene otro motivo de alegría. La CAF y el Programa de Coordinación en Salud Integral (PROCOSI) impulsarán el proyecto “Constr uyendo Puentes entre la Comunidad y los Servicios de Salud con un Enfoque de Género e Interculturalidad”, concebido para contribuir a la reducción de la mortalidad materno-infantil y para capacitar a las madres en temas de salud sexual y reproductiva. La participación de la comunidad es vital, ya que nadie mejor que sus habitantes para conocer y resolver sus problemas de salud, así como para determinar el tipo de atención que desean recibir.

El Proyecto tiene varios componentes: fortalecerá el conocimiento de la población femenina en cuanto al ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos y sobre el cuidado de su salud. Ayudará a que ese grupo femenino conozca su biología normal y del embarazo para que pueda identificar cambios, alteraciones y riesgos, de tal manera que no demore en acudir a los servicios de salud. Se apoyará a mejorar el acceso de los servicios de salud y la calidad de los mismos y se adecuará la atención brindada por los servicios de salud a las necesidades de las mujeres, tomando en cuenta la cultura del lugar.

No muy lejos de allí, otros jóvenes como María esperan ansiosos la inauguración oficial de otra iniciativa que abre oportunidades y nuevas perspectivas. Con la par ticipación de los municipios de Tiwanaku, Viacha, del Ministerio de Desarrollo Económico, de la Fábrica de Cemento Soboce y de la CAF, se ejecutará el proyecto de “Cultura para el Desarrollo: Viacha-Tiwanaku-Lago Titicaca”. Otra vez se suman esfuerzos para alcanzar las metas comunes del desarrollo humano, el fortalecimiento de la identidad cultural, la participación social, el desarrollo económico y el combate a la pobreza.

El objetivo es revalorizar la cultura y la historia de la provincia Ingavi del Departamento de La Paz, creando un circuito turístico que estimule el desarrollo económico de las comunidades asentadas entre las localidades de Viacha, Tiwanaku y la ribera sur del Lago Titicaca. El turismo es una de las actividades en las que se puede potenciar las ventajas competitivas que tiene Bolivia en el sector, que genera el equivalente al 11% de las exportaciones nacionales y aporta con el 2% del PIB.

Este proyecto quiere replicar las experiencias que, con el mismo esquema de cooperación (empresa privada, CAF, municipios y comunidad local), han sido desar rolladas con éxito en otras regiones de Bolivia, donde poblaciones antes olvidadas (pueblos “fantasma”) se incorporaron al circuito turístico del Salar de Uyuni ofreciendo servicios turísticos de calidad que incluyen hasta Internet. Esas poblaciones reciben ingresos, revalorizan su cultura y sus tradiciones, generan empleo y con esta actividad evitan que sus pobladores tengan que emigrar a las ciudades en busca de mejores oportunidades de vida. Es el caso de las comunidades de Culpina K, Villa Alota, San Cristóbal y Vila Vila en Potosí.

Las actividades incluyen el arreglo de las plazas principales y entradas a los pueblos, creación de espacios culturales y recreacionales, recuperación de la arquitectura original de las viviendas y de otros
edificios, construcción de rellenos sanitarios, capacitación de los pobladores, organización de actividades culturales, recuperación de “suka kollus” (sistemas precolombinos de cultivo), construcción de senderos para trekking y ciclismo, apoyo al establecimiento de negocios que ofrezcan ser vicios turísticos de calidad y el restablecimiento del servicio de tren La Paz-Viacha-Tiwanaku-Guaqui. Será un benef icio directo para más de 33.000 habitantes de ambos municipios e indirecto para más de 83.000 personas.

En 2002 Tiwanaku fue declarada “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la UNESCO, y es una de las zonas turísticas más importantes de Bolivia. Viacha y la ribera sur del Lago Titicaca presentan grandes potencialidades para el etno-eco-turismo. Los jóvenes de Tiwanaku y Viacha tendrán la oportunidad de trabajar en su comunidad, de mantener sus raíces y costumbres ancestrales sin tener que emigrar a la ciudad, de contar con un horizonte económico en su propio entorno y la satisfacción de ver que su cultura y sus tradiciones son apreciadas y valoradas.

Terminaron los actos. Los niños vuelven a sus comunidades y con sus juegos a la vereda del camino parecen mariposas que no se cansan de revolotear. A lo lejos todavía se escuchan los instrumentos musicales ancestrales. El corazón de María tiene más esperanza. Sabe que desde hoy tiene un mejor horizonte y más oportunidades.

Tal vez estos jóvenes del altiplano no pueden expresarlo en los términos de los economistas, pero su poca experiencia les dice que el desarrollo no es sólo tener más carreteras o nuevas fábricas. El objetivo central del desarrollo es crear las condiciones para que el ser humano pueda mejorar su nivel de vida y eso significa, en esencia, la eliminación de la pobreza, mejor distribución de los recursos, mayor acceso a la educación y a servicios de salud, mejora de los ingresos y aumento del consumo. Que cada quien sienta que es un ciudadano libre y que perciba que es parte importante de una sociedad. En esta aventura está encaminada la Corporación Andina de Fomento con distintos socios estratégicos.