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Año 3 No. 4 Mayo 2002

Editorial

El 31 de marzo pasado la industria del cemento cerró una gestión más, marcada por la recesión que vive el país, la misma que ha afectado de manera significativa al sector de la construcción. De hecho, el sector de la construcción fue el más recesivo entre todos los que configuran la actividad económica del país.

Este hecho es de gran trascendencia, puesto que el nuestro, es todavía un país en construcción. Con enormes déficits de vivienda, servicios básicos e infraestructura vial, la caída del sector se traduce sin duda en un retroceso en la marcha hacia el desarrollo económico y social.

Como reflejo de la crisis de la construcción, la industria cementera disminuyó su producción el año 2001 en 7,8%, mientras que en la gestión industrial 2001 (abril 2001 – marzo 2002), lo hizo en 1,1%.

Las cifras de la industria cementera no reflejan en absoluto la caída del sector de la construcción, pues éstas incluyen las ventas de cemento a mega-proyectos, como la pavimentación de calles y avenidas en Santa Cruz, pavimentación de tramos de carretera en Cochabamba y Oruro, la construcción de la represa la Cañada en Comarapa, la construcción de la carretera Cotapata-Santa Bárbara y los túneles San Rafael en la misma carretera, y Misicuni en Cochabamba. Todos estos proyectos reemplazaron gran parte de la demanda de cemento de la construcción tradicional.

El sector tradicional de la construcción y, sobre todo, el que se dedica a la construcción de viviendas, está pasando por su peor momento y ello se refleja muy claramente en la concesión de permisos de construcción por parte de las alcaldías, que en el 2001 disminuyeron en un 45% en el eje troncal, después de haber caído de forma similar en el año 2000.

Es imperativo que el gobierno defina políticas precisas y agresivas en favor del sector de la construcción, pues ello irá no sólo en beneficio del propio sector; muy por el contrario, la construcción es un gran dinamizador de la economía. Al consumir casi únicamente insumos nacionales (cemento, estuco, ladrillo, cerámica, agregados, productos de madera, etcétera), genera efectos directos y positivos en la industria manufacturera; emplea gran cantidad de mano de obra local y finalmente; genera una gran demanda de servicios (energía, agua, transporte, etc.). En otras palabras, la solución del sector pasa a convertirse en la solución para la economía en su conjunto.

Hay acciones concretas que no terminan nunca de cristalizarse, tales como la implementación plena del subsidio a la vivienda, el pago de la deuda flotante del sector público con las empresas constructoras y la aplicación de la política de créditos para vivienda financiados en UFVs. Estas acciones revertirían la situación del sector y darían el gran impulso que la economía está esperando.

 

Armando Gumucio Karstulovic
Gerente General SOBOCE S.A.