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Editorial
Hasta hace un tiempo el gobierno,
a través del Servicio Nacional de Caminos, que es la Institución
que está a cargo del desarrollo y mantenimiento de la infraestructura
caminera del país, únicamente licitaba la construcción
de carreteras en asfalto, lo que impedía que la técnica
del pavimento rígido pueda ser una alternativa para la construcción
de carreteras en Bolivia.
Además de las principales
ventajas del pavimento rígido sobre el asfalto, que son la
larga vida útil y el menor costo total del mismo, incluyendo
construcción y mantenimiento, existe también la de
que el asfalto en Bolivia es importado y el pavimento rígido
es producido con cemento que es un insumo nacional.
Bolivia es un país que consume
alrededor de 1,2 millones de toneladas de cemento por año,
se estima que 100 kilómetros de carretera en pavimento rígido
utilizan dependiendo de varios factores un promedio de 60.000 toneladas.
En Bolivia hay miles de kilómetros de carreteras que no satisfacen
mínimamente los requisitos para garantizar al transporte
un cierto grado de competitividad. De estas cifras se deduce con
claridad el importante impacto de utilizar la técnica del
pavimento rígido para construir carreteras.
Gracias al decidido esfuerzo de
SOBOCE y el rol fundamental que juega en el Instituto Boliviano
del Cemento y el Hormigón, la industria del cemento propuso
al Gobierno una Alianza Estratégica que por un lado permita
incentivar el crecimiento económico y la creación
de empleo productivo en el país y por otro elimine la injusticia
de no contemplar al pavimento rígido en proyectos de infraestructura
caminera y abra las puertas a la industria cementera para competir
en igualdad de condiciones con otras técnicas de construcción
de carreteras.
En contrapartida esta alianza estratégica
le permite al país por un lado, el contar con carreteras
bien hechas y de larga vida útil, garantizando de esta manera
el uso eficiente de los escasos recursos del estado y por otro implementar
una medida de política económica que al incentivar
el uso del cemento a través del pavimento rígido,
active todos los efectos multiplicadores de esta industria como
son las inversiones, la generación de empleo, la sustitución
de la importación de asfalto, y otra serie de efectos positivos
sobre la economía como el consumo de gas natural, de energía
eléctrica, transporte, impuestos, etc.
Para llevar todo esto a la práctica,
el Gobierno de Bolivia ha emitido un decreto a través del
cual se define una serie de obligaciones y compromisos que tanto
la industria del cemento como el gobierno deben cumplir.
Ahora la industria cementera tiene
las herramientas necesarias para competir en igualdad de condiciones,
cumplir su parte y demostrar su capacidad de respuesta. No se ha
conseguido un "privilegio" sino se ha logrado que se elimine
el "anti-privilegio" que existía al no considerar
al pavimento rígido como una alternativa de construcción
de carreteras.
En resumen, esta innovadora "alianza
estratégica" es una manera de generar demanda de cemento
y beneficiar a la comunidad en su conjunto. Todos ganan en este
emprendimiento.
Armando Gumucio Karstulovic
Gerente General SOBOCE S.A. |