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Año 4 No. 9 Septiembre 2004

Editorial

Hasta hace un tiempo el gobierno, a través del Servicio Nacional de Caminos, que es la Institución que está a cargo del desarrollo y mantenimiento de la infraestructura caminera del país, únicamente licitaba la construcción de carreteras en asfalto, lo que impedía que la técnica del pavimento rígido pueda ser una alternativa para la construcción de carreteras en Bolivia.

Además de las principales ventajas del pavimento rígido sobre el asfalto, que son la larga vida útil y el menor costo total del mismo, incluyendo construcción y mantenimiento, existe también la de que el asfalto en Bolivia es importado y el pavimento rígido es producido con cemento que es un insumo nacional.

Bolivia es un país que consume alrededor de 1,2 millones de toneladas de cemento por año, se estima que 100 kilómetros de carretera en pavimento rígido utilizan dependiendo de varios factores un promedio de 60.000 toneladas. En Bolivia hay miles de kilómetros de carreteras que no satisfacen mínimamente los requisitos para garantizar al transporte un cierto grado de competitividad. De estas cifras se deduce con claridad el importante impacto de utilizar la técnica del pavimento rígido para construir carreteras.

Gracias al decidido esfuerzo de SOBOCE y el rol fundamental que juega en el Instituto Boliviano del Cemento y el Hormigón, la industria del cemento propuso al Gobierno una Alianza Estratégica que por un lado permita incentivar el crecimiento económico y la creación de empleo productivo en el país y por otro elimine la injusticia de no contemplar al pavimento rígido en proyectos de infraestructura caminera y abra las puertas a la industria cementera para competir en igualdad de condiciones con otras técnicas de construcción de carreteras.

En contrapartida esta alianza estratégica le permite al país por un lado, el contar con carreteras bien hechas y de larga vida útil, garantizando de esta manera el uso eficiente de los escasos recursos del estado y por otro implementar una medida de política económica que al incentivar el uso del cemento a través del pavimento rígido, active todos los efectos multiplicadores de esta industria como son las inversiones, la generación de empleo, la sustitución de la importación de asfalto, y otra serie de efectos positivos sobre la economía como el consumo de gas natural, de energía eléctrica, transporte, impuestos, etc.

Para llevar todo esto a la práctica, el Gobierno de Bolivia ha emitido un decreto a través del cual se define una serie de obligaciones y compromisos que tanto la industria del cemento como el gobierno deben cumplir.

Ahora la industria cementera tiene las herramientas necesarias para competir en igualdad de condiciones, cumplir su parte y demostrar su capacidad de respuesta. No se ha conseguido un "privilegio" sino se ha logrado que se elimine el "anti-privilegio" que existía al no considerar al pavimento rígido como una alternativa de construcción de carreteras.

En resumen, esta innovadora "alianza estratégica" es una manera de generar demanda de cemento y beneficiar a la comunidad en su conjunto. Todos ganan en este emprendimiento.

 

Armando Gumucio Karstulovic
Gerente General SOBOCE S.A.